La gestión ágil exige estrategias que fortalezcan la trazabilidad, el control de versiones y la calidad de los entregables. Con este enfoque, las organizaciones responden con rapidez a los cambios, manteniendo alineación entre las necesidades del negocio y las capacidades técnicas. En entornos colaborativos, los marcos de trabajo flexibles facilitan la coordinación, la integración de herramientas y la claridad en la evolución del proyecto. Identificar buenas prácticas permite escalar iniciativas sin perder visibilidad ni comprometer rendimiento, seguridad o disponibilidad. Como aliado estratégico, DIMA integra estos procesos desde la definición hasta la operación, asegurando un avance consistente y medible.