Las conexiones aumentan de forma constante, generando más intercambio de datos y rutas activas. Cada uno de estos endpoints representa un punto donde la información transita, se almacena y puede quedar expuesta. A medida que los equipos se distribuyen, se vuelve esencial identificar señales que indiquen fallas o intentos de acceso no autorizado. Analizar patrones y comportamientos inusuales permite anticipar riesgos que pueden afectar la operación y la disponibilidad de los servicios. Entender cómo cada dispositivo impacta la red y cómo se relacionan los endpoints facilita decisiones más precisas en materia de seguridad. Como proveedor e integrador de TI, en DIMA acompañamos este proceso con soluciones integradas que optimizan rendimiento y protección.